¿En Verdad Eres Lo Que Comes?
Article By: @snailpancakes
Art: “Summer” - Giuseppe Arcimboldo
El cuerpo humano es una máquina de complejidad casi inimaginable. Cada día nuestro cuerpo consume un aproximado de 2000 kcal (kilocalorías) de energía, la cual usamos para impulsar el movimiento, el metabolismo y el pensamiento.
Obtenemos esta energía de los alimentos que comemos, pero a diferencia del motor de un automóvil que puede convertir un combustible químico (gasolina) en fuerza mecánica directamente, nuestros cuerpos realizan una compleja serie de reacciones bioquímicas para convertir los nutrientes de los alimentos en la moneda universal de la energía biológica, la molécula trifosfato de adenina (ATP).
Esta red de reacciones está organizada por un grupo de enzimas que canalizan las biomoléculas que ingerimos hacia las reacciones que construyen las sustancias bioquímicas que necesitamos como bloques de construcción para nuestras células y tejidos.
Personas diferentes tienen hábitos alimenticios muy distintos. Dietas bajas en carbohidratos, dietas veganas, dietas paleo; cada una con diferencias impresionantes en la composición bioquímica de los alimentos.
Sin embargo, las personas que consumen estas dietas se comportan igual y contienen las mismas células y moléculas. Si comes papas todos los días, no te conviertes en una papa.
¿Cómo se mantiene constante la composición química nuestros cuerpos cuando nuestra ingesta de alimentos puede variar tanto? La respuesta está en la red de reacciones bioquímicas, orquestadas por enzimas que pueden convertir un tipo de bioquímico en otro.
No somos lo que comemos: somos lo que nuestras enzimas nos hacen.

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